En una casa había muchos ratones. Un gato, al enterarse, fue allí y empezó a cazarlos y comerlos uno tras otro. Los ratones, al ver que desaparecían continuamente, se refugiaron en sus agujeros. Como ya no podía alcanzarlos, el gato ideó una estratagema para hacerlos salir: subió a una clavija de madera, se dejó colgar de ella y fingió estar muerto. Pero uno de los ratones asomó la cabeza, comprendió el engaño y dijo: «Amigo, aunque te convirtieras en un saco, no me acercaría a ti».
Las personas prudentes que ya han experimentado la maldad de alguien no vuelven a dejarse engañar por sus fingimientos.Moraleja
Nº 14La comadreja y las gallinasUna comadreja, como hubiese oído que en una granja había unas gallinas enfermas, haciéndose pasar por médico y llevando el instrumental de tal…Leer la fábula →
Nº 40La zorra y el macho cabríoUna zorra que había caído en un pozo llevaba largo rato en él. Un macho cabrío, forzado por la sed, llegó junto al mismo pozo y al verla le preguntó…Leer la fábula →
Nº 122Zeus y la serpienteCuando Zeus celebraba su boda, todos los animales le llevaron regalos, cada uno según su capacidad natural. La serpiente subió reptando con una rosa…Leer la fábula →Una fábula, cada domingo, en tu bandeja de entrada.