Una camella, al ver a un toro muy ufano de sus cuernos, tuvo envidia de él y quiso también conseguirlos iguales. Por eso fue a ver a Zeus y le pidió que le proporcionara cuernos. Y Zeus, irritado con ella porque no le bastaba con el gran tamaño de su cuerpo y con su fuerza, sino que también deseaba algo más, no sólo no le dio cuernos, sino que le quitó incluso parte de sus orejas.
Muchos que por ambición envidian a los demás se quedan privados hasta de lo suyo.Moraleja
Nº 57Los hombres y ZeusSe dice que en primer lugar la divinidad modeló los animales y que les otorgó a uno fuerza, a otro rapidez, a otro alas, y que el hombre, que estaba…Leer la fábula →
Nº 234Las abejas y ZeusUnas abejas que, por envidia, habían negado a los hombres su miel, llegaron ante Zeus y le pidieron que les proporcionase fuerza para golpear con sus…Leer la fábula →
Nº 306El mono y la camellaEn una asamblea de animales se levantó un mono y se puso a bailar. Como todos lo acogieran bien y le aplaudieran mucho, una camella, llena de…Leer la fábula →Una fábula, cada domingo, en tu bandeja de entrada.