Zeus, Prometeo y Atenea, que habían fabricado respectivamente un toro, un hombre y una casa, eligieron como juez a Momo. Este, envidioso de estas obras, dijo en primer lugar que Zeus había fallado al no poner los ojos del toro en los cuernos para que viera dónde golpeaba; Prometeo, porque no había situado el entendimiento del hombre en su exterior, para que los malvados no pudiesen pasar desapercibidos y fuera evidente qué tenía cada uno en el pensamiento, y, en tercer lugar, dijo que Atenea debía haber puesto ruedas a la casa, para que, si algún vecino malvado vivía al lado, fácilmente pudiera cambiarse de lugar. Y Zeus, irritado con él por su envidia, lo echó del Olimpo.
Nada hay tan perfecto que no admita ninguna censura.Moraleja
Nº 99Las encinas y ZeusUnas encinas lanzaban reproches a Zeus diciendo: «En vano fuimos traídas a la vida, pues afrontamos la tala con más violencia que todos los árboles».…Leer la fábula →
Nº 123Zeus y la tinaja de bienesZeus encerró todos los bienes en una tinaja y la dejó al lado de un hombre. Este, llevado de la curiosidad, quiso saber qué había en ella y quitó la…Leer la fábula →
Nº 234Las abejas y ZeusUnas abejas que, por envidia, habían negado a los hombres su miel, llegaron ante Zeus y le pidieron que les proporcionase fuerza para golpear con sus…Leer la fábula →Una fábula, cada domingo, en tu bandeja de entrada.