aesopica.
ENFRESDEIT
FábulaNº 278

El asno y las cigarras

Un asno, al oír cantar a unas cigarras, se complació con su grato son y, envidiándoles su buena voz, les preguntó qué comían para tener tal voz. Como éstas dijeran: «Rocío», el asno, aguardando al rocío, murió de hambre.

También, los que desean algo en contra de la naturaleza, además de no conseguirlo, sufren también las mayores desgracias.
Moraleja
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