Un atún, perseguido por un delfín en medio de un gran estruendo, estaba a punto de ser atrapado, y no se dio cuenta de que su impetuosa carrera lo arrojaba a una playa. Llevado del mismo ímpetu también se salió del mar el delfín. Y el atún, al verlo, se volvió y dijo al delfín ya moribundo: «Para mí la muerte ya no es penosa, pues veo que también perece el que ha sido culpable de mi muerte».
Los hombres soportan con más facilidad las desgracias cuando ven que también las sufren los que han sido sus culpables.Moraleja
Nº 9El ruiseñor y la golondrinaUna golondrina aconsejaba a un ruiseñor que anidara bajo el mismo techo que los hombres y con ellos habitara como ella. El ruiseñor dijo: «No quiero…Leer la fábula →
Nº 71Los tres bueyes y el leónTres bueyes pacían siempre juntos. Un león, aunque quería comérselos, no podía debido a su unión. Sin embargo, los indispuso con falsas palabras,…Leer la fábula →
Nº 75El ruiseñor y el murciélagoUna noche cantaba un ruiseñor en su jaula colgado de una ventana. Un murciélago oyó su voz y acercándose le preguntó por qué callaba durante el día y…Leer la fábula →Una fábula, cada domingo, en tu bandeja de entrada.