Un bandido mató a un caminante y, cuando los vecinos se pusieron a perseguirlo, lo abandonó desangrado y huyó. Al preguntarle unos que caminaban en sentido contrario por qué tenía las manos manchadas, les dijo que acababa de bajar de una morera. Y en tanto que así decía, llegaron los que lo perseguían, lo cogieron y lo colgaron de la morera. Y ésta le dijo: «No me disgusta contribuir a tu muerte, porque también tú te limpiabas en mí del crimen que habías cometido».
Muchas veces los buenos por naturaleza, cuando algunos les tildan de malvados, no vacilan en obrar mal contra ellos.Moraleja
Nº 115La víbora y la zorraUna víbora era arrastrada en la corriente de un río sobre un matojo de cambrones y una zorra que pasaba, al verla, dijo: «Digno de la nave el piloto».Leer la fábula →
Nº 221El lobo y el corderoUn lobo vio a un cordero bebiendo en un río y buscó un pretexto razonable para devorarlo. Aunque estaba situado río arriba, acusó al cordero de…Leer la fábula →
Nº 290La serpiente y el cangrejoUna serpiente y un cangrejo vivían en el mismo sitio. Y el cangrejo se comportaba con la serpiente leal y amistosamente. Ésta, en cambio, era pérfida…Leer la fábula →Una fábula, cada domingo, en tu bandeja de entrada.