aesopica.
ENFRESDEIT
FábulaNº 58

El hombre y la zorra

Un campesino, enojado con una zorra que le había causado innumerables daños, la cogió y, con la intención de darle un buen castigo, le ató al rabo una estopa empapada en aceite y le prendió fuego. Pero un dios la encaminó a los pastos del campesino, en plena época de la cosecha. Él la persiguió, pero al final tuvo que lamentar la pérdida de toda su cosecha.

Debemos ser pacientes y no dejarnos llevar por una ira excesiva, pues a menudo son las personas irascibles quienes sufren sus peores consecuencias.
Moraleja
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