Un jabalí y un caballo pacían en el mismo lugar. Como el jabalí destrozaba la hierba y enturbiaba el agua, el caballo, queriendo librarse de él, se alió con un cazador. Y, al decirle éste que no podía ayudarle a no ser que soportara un freno y le dejara montar, el caballo aceptó todo. Y el cazador, montado en él, mató al jabalí y, llevándose al caballo, lo ató al pesebre.
Muchos, por una ira irreflexiva, mientras quieren librarse de los enemigos se entregan a otros.Moraleja
Una fábula, cada domingo, en tu bandeja de entrada.