aesopica.
ENFRESDEIT
FábulaNº 82

El labrador y la serpiente congelada de frío

Un invierno, un labrador encontró una serpiente aterida de frío. Compadecido de ella, la cogió y se la puso en el pecho. Aquélla, reanimada por el calor y habiendo recobrado su propia naturaleza, mordió a su bienhechor y lo mató. Y él, a punto de morir dijo: «Es justo lo que me pasa, por haberme compadecido de un malvado».

Las naturalezas malvadas no cambian, aunque se las trate con la mayor humanidad posible.
Moraleja
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