Un león que había encontrado una liebre dormida se disponía a devorarla. Pero, al ver de pronto pasar un ciervo, dejó la liebre y lo persiguió. Pues bien, la liebre se levantó por el ruido y huyó. El león, después de perseguir al ciervo mucho rato y no poder cogerlo, se volvió a por la liebre. Y, al encontrar que también ella había huido, dijo: «Es justo lo que me pasa, porque dejé la comida que tenía en mi poder y preferí una esperanza mayor».
Algunos hombres, que no se contentan con ganancias moderadas, al perseguir esperanzas mayores, sin darse cuenta dejan escapar hasta lo que tienen en sus manos.Moraleja
Nº 157El tordoEn un mirto vivía un tordo. Por el dulzor de su fruto no se alejaba de él. Un pajarero, al observar que el tordo tenía predilección por ese lugar, lo…Leer la fábula →
Nº 287La gallina de los huevos de oroUn hombre tenía una hermosa gallina que ponía huevos de oro. Pensando que dentro de ella había cantidad de oro, la sacrificó y encontró que era igual…Leer la fábula →
Nº 344El avaroUn avaro convirtió toda su fortuna en un lingote de oro y lo enterró en un lugar oculto, sepultando con él su corazón y su pensamiento. Todos los…Leer la fábula →Una fábula, cada domingo, en tu bandeja de entrada.