En un mirto vivía un tordo. Por el dulzor de su fruto no se alejaba de él. Un pajarero, al observar que el tordo tenía predilección por ese lugar, lo cazó con liga. El tordo, a punto de morir, dijo: «¡Miserable de mí, que por el dulzor de la comida me privo de la salvación!».
*Quien se entrega al placer puede acabar sacrificándole la vida.Moraleja
Nº 58El hombre y la zorraUn campesino, enojado con una zorra que le había causado innumerables daños, la cogió y, con la intención de darle un buen castigo, le ató al rabo…Leer la fábula →
Nº 167El cuervo y la serpienteUn cuervo que carecía de alimento, al ver una serpiente dormida en un lugar soleado, se abatió sobre ella y la cogió. Ésta se revolvió y lo mordió. Y…Leer la fábula →
Nº 204El león y la liebreUn león que había encontrado una liebre dormida se disponía a devorarla. Pero, al ver de pronto pasar un ciervo, dejó la liebre y lo persiguió. Pues…Leer la fábula →Una fábula, cada domingo, en tu bandeja de entrada.