Un milano arrebató una serpiente y se fue volando. Ésta se revolvió y lo mordió, y ambos cayeron desde lo alto. El milano estaba muerto. La serpiente le dijo: «¿Por qué enloqueciste tanto que quisiste dañar a los que en nada te habían perjudicado? Pagaste, pues, la pena justa de tu rapiña.»
Cuando uno se entrega a la codicia y perjudica a los más débiles, al encontrarse con uno más poderoso, como no lo espera, habrá de pagar entonces hasta los males que había cometido con anterioridad.Moraleja
Nº 109Hermes y la TierraZeus, tras haber modelado al hombre y a la mujer, ordenó a Hermes que los llevara a la Tierra y les mostrara dónde cavar para procurarse alimento.…Leer la fábula →
Nº 195El reinado del leónUn león fue un rey no colérico ni cruel ni violento, sino manso y justo como un hombre. Durante su reinado se celebró una gran asamblea de todos los…Leer la fábula →
Nº 227El lobo y el leónEn cierta ocasión, un lobo que había atrapado una oveja de un rebaño, la llevaba a su cubil. Un león se encontró con él y le quitó la oveja. El lobo,…Leer la fábula →Una fábula, cada domingo, en tu bandeja de entrada.