Un milano tenía una voz distinta a la de los demás, muy aguda. Pero al oír relinchar a un caballo, lo intentó imitar repetidas veces. Y sin aprender a relinchar, se quedó privado incluso de su propia voz, y no tuvo ni la del caballo ni la primera.
Los ruines y malvados que envidian las cualidades contrarias a su naturaleza también se ven privados de las que les corresponden.Moraleja
Nº 57Los hombres y ZeusSe dice que en primer lugar la divinidad modeló los animales y que les otorgó a uno fuerza, a otro rapidez, a otro alas, y que el hombre, que estaba…Leer la fábula →
Nº 278El asno y las cigarrasUn asno, al oír cantar a unas cigarras, se complació con su grato son y, envidiándoles su buena voz, les preguntó qué comían para tener tal voz. Como…Leer la fábula →
Nº 268El asno que consideraba dichoso al caballoUn asno consideraba dichoso a un caballo porque era alimentado generosa y cuidadosamente, en tanto que él mismo no tenía siquiera paja suficiente, y…Leer la fábula →Una fábula, cada domingo, en tu bandeja de entrada.