aesopica.
ENFRESDEIT
FábulaNº 250

El murciélago, la zarza y la gaviota

Un murciélago, una zarza y una gaviota, hicieron una sociedad y decidieron dedicarse al comercio. Así pues, el murciélago tomó dinero a préstamo y lo depositó en el fondo común; la zarza puso sus ropas y, en tercer lugar, la gaviota cierta cantidad de bronce. Y embarcaron. Pero, cuando se desencadenó una violenta tempestad y la nave zozobró, ellos llegaron salvos a tierra, aunque lo perdieron todo. Por eso, desde entonces la gaviota siempre está al acecho en las costas, no sea que el mar arroje el bronce; el murciélago, por temor a los prestamistas, no aparece de día y sale a comer por la noche; y la zarza se agarra a las vestiduras de los que se le acercan, por si logra reconocer las suyas.

Hasta el final nos preocupa aquello por lo que nos interesamos.
Moraleja
El boletín

Una fábula, cada domingo, en tu bandeja de entrada.