Un muro, golpeado violentamente por una estaca, gritaba: «¿Por qué me destrozas, sin que yo te haya hecho ningún mal?». Y ésta le dijo: «Yo no tengo la culpa de esto, sino el que por detrás me golpea con fuerza».
*No debe culparse al instrumento, sino a la mano que lo impulsa.Moraleja
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