aesopica.
ENFRESDEIT
FábulaNº 296

El niño ladrón y su madre

Un niño que había sustraído de la escuela la tablilla de su compañero se la llevó a su madre. Ella no sólo no lo reprendió, sino que incluso se lo alabó. Después robó un manto y se lo llevó a ella. Y ella lo alabó aún más. Pasando el tiempo, cuando se convirtió en un joven, incluso intentó robar cosas más importantes. Cogido una vez in fraganti, lo llevaron al verdugo con las manos atadas a la espalda. Su madre lo acompañó dándose golpes de pecho, y el chico dijo que quería confesarle algo al oído; y tan pronto como se le acercó, le cogió la oreja y se la mordió. Al acusarle ella de impiedad, porque no contento con los delitos que ya había cometido, maltrató también a su madre, él, respondiendo, dijo: «Si me hubieras reprendido cuando por primera vez robé una tablilla y te la llevé, no habría llegado al extremo de ser conducido incluso a la muerte». La fábula muestra que lo que no se castiga en un

Una falta que no se corrige desde el principio sólo empeora.
Moraleja
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