Un pajarero, al presentársele un huésped bastante tarde y no teniendo qué servirle, echó mano de una perdiz doméstica e iba a sacrificarla. Ésta le acusó de desagradecido, ya que, aunque le había sido muy útil al llamar y entregarle a las de su misma especie, él estaba dispuesto a matarla; él dijo: «Por eso con más razón te voy a sacrificar, porque ni siquiera perdonas a las de tu especie».
Los que traicionan a los suyos no sólo son odiados por los perjudicados, sino también por aquellos a quienes su traición beneficia.Moraleja
Nº 282El pajarero y las palomas silvestres y domésticasUn pajarero extendió sus redes y en ellas ató unas palomas domésticas, Luego se apostó lejos y esperó con impaciencia el resultado. Cuando se les…Leer la fábula →
Nº 216Los lobos y los perros reconciliadosLos lobos dijeron a los perros: «¿Por qué, siendo iguales a nosotros en todo, no nos consideráis como hermanos? Pues en nada nos diferenciamos de…Leer la fábula →
Nº 300La perdiz y el hombreUn hombre que había cazado una perdiz iba a degollarla. Ella le suplicaba diciendo: «Deja que viva y, a cambio de mí, yo cazaré para ti muchas…Leer la fábula →Una fábula, cada domingo, en tu bandeja de entrada.