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FábulaNº 300

La perdiz y el hombre

Un hombre que había cazado una perdiz iba a degollarla. Ella le suplicaba diciendo: «Deja que viva y, a cambio de mí, yo cazaré para ti muchas perdices». Él respondió: «Por eso mismo estoy decidido a sacrificarte, porque quieres tender trampas a tus parientes y amigos».

Que quien maquina artimañas insidiosas contra sus amigos caerá él mismo en sus trampas.
Moraleja

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