Un hombre que había cazado una perdiz iba a degollarla. Ella le suplicaba diciendo: «Deja que viva y, a cambio de mí, yo cazaré para ti muchas perdices». Él respondió: «Por eso mismo estoy decidido a sacrificarte, porque quieres tender trampas a tus parientes y amigos».
Que quien maquina artimañas insidiosas contra sus amigos caerá él mismo en sus trampas.Moraleja
Nº 3El águila y la zorraUn águila y una zorra que habían trabado amistad decidieron habitar cerca una de otra, suponiendo que el trato reforzaría su amistad. Entonces el…Leer la fábula →
Nº 244El ratón y la ranaUn ratón de tierra se hizo amigo de una rana, para su desgracia. La rana, con mala intención, ató la pata del ratón a la suya. Y, en primer lugar,…Leer la fábula →
Nº 245El náufrago y el marUn náufrago, arrojado a la costa, se quedó dormido de cansancio. Pero cuando, ya recuperado, volvió sus ojos al mar, le reprochaba que, al seducir a…Leer la fábula →Una fábula, cada domingo, en tu bandeja de entrada.