Un pastor que había encontrado unos lobeznos los crió con mucho cuidado pensando que finalmente no sólo custodiarían sus ovejas, sino que cuando otros lobos le quitaran algunas, se las devolverían a él. Pero éstos, tan pronto como crecieron y adquirieron confianza, comenzaron a destruir el rebaño. Cuando el pastor se dio cuenta de ello, dijo entre llantos: «Es justo lo que me ha pasado, pues ¿por qué salvé, cuando eran pequeños, a esos que había incluso que matar cuando crecieran?».
Los que salvan a los malvados, sin darse cuenta, los fortalecen primero contra ellos mismos.Moraleja
Nº 98Diógenes de viajeDiógenes el perro, durante un viaje llegó a un río de mucho caudal y se detuvo junto a la orilla sin saber qué hacer. Uno de los que solían ayudar a…Leer la fábula →
Nº 297El niño que se bañabaEn cierta ocasión un niño que se bañaba en un río estuvo en un tris de ahogarse. Al ver a un caminante, lo llamó para que lo socorriese. Este…Leer la fábula →
Nº 314El pastor y el lobo criado con perrosUn pastor que había encontrado un cachorro de lobo recién nacido y lo había recogido lo criaba junto con sus perros. Cuando creció, si en alguna…Leer la fábula →Una fábula, cada domingo, en tu bandeja de entrada.