Un hombre que iba a comprar un asno se lo llevó a prueba y lo puso en el establo, metiéndolo entre los suyos. El asno se puso junto al más perezoso y voraz, apartándose de los demás. Y, como no hacía nada, el hombre lo ató, se lo llevó y se lo devolvió a su dueño. Cuando éste le preguntó si le había hecho una prueba conveniente, le respondió diciendo: «No necesito más pruebas, pues sé que es como el que de entre todos eligió por compañero».
Se supone que uno es igual que los amigos con los que se siente a gusto.Moraleja
Nº 134El médico y el enfermoUn médico cuidaba a un enfermo. Al morir éste, él dijo a los que lo llevaban a enterrar: «Ese hombre, si se hubiera apartado del vino y se hubiera…Leer la fábula →
Nº 202El león y el delfínUn león, errante por una playa, vio un delfín que asomaba la cabeza sobre las olas y le invitó a una alianza diciendo que les convenía sobre todo ser…Leer la fábula →
Nº 317El pastor que metía un lobo en el aprisco y el perroUn pastor que metía las ovejas en el aprisco estuvo a punto de encerrar con ellas también a un lobo, pero su perro, al verlo, le dijo: «Si quieres…Leer la fábula →Una fábula, cada domingo, en tu bandeja de entrada.