aesopica.
ENFRESDEIT
FábulaNº 243

El ratón de campo y el de ciudad

Un ratón de campo era amigo de otro que vivía en una casa. El de la casa, invitado por su amigo, fue primero a cenar al campo. Después de haber comido cebada y trigo, dijo: «Reconócelo, amigo, llevas la vida de las hormigas, pero, ya que yo tengo multitud de bienes, ven conmigo y disfrutarás de todo». Y, al instante, los dos se fueron. Y el de la casa le mostró legumbres y trigo, y además dátiles, queso, miel, frutos. Aquél a su vez, admirándole, lo elogiaba vehementemente y maldecía su propia suerte. Cuando se disponían a empezar a comer, de repente un hombre abrió la puerta. Atemorizados por el ruido, los ratones se lanzaron a los agujeros. Cuando quisieron de nuevo coger unos higos secos, llegó otro hombre para retirar algo de lo que había dentro. Al verlo los ratones, de nuevo se precipitaron a ocultarse en un escondrijo. El ratón de campo, sobreponiéndose al hambre, suspiró y dijo al otro: «Disfruta tú, amigo, con tu comida hasta que te hartes, gozándolo con placer y peligro y mucho miedo; yo, desdichado, viviré despreocupadamente sin temer a nadie, comiendo cebada y trigo».

Pasar la vida con sencillez y vivir con tranquilidad está por encima de una vida regalada con miedo y con dolor.
Moraleja
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