Zeus ordenó a Hermes que esparciera una pócima de falsedad entre todos los artesanos. Este la preparó, hizo unos lotes iguales y los distribuyó a cada uno. Pero, como aún le sobrara mucha pócima y sólo quedara el zapatero sin haber recibido su parte, cogió todo el líquido y lo vertió sobre él. Desde entonces ocurre que todos los artesanos mienten, pero los que más de todos, los zapateros.
*La mentira habitual corrompe tanto un oficio como la reputación de quienes lo ejercen.Moraleja
Una fábula, cada domingo, en tu bandeja de entrada.