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FábulaNº 103

La cierva y la parra

Una cierva que huía de unos cazadores se ocultó bajo una parra. Cuando éllos la habían rebasado, la cierva pensó que estaba totalmente oculta y comenzó a comer las hojas de la parra. Al moverse éstas, los cazadores se volvieron y pensaron que algún animal se ocultaba bajo las hojas, lo que era verdad, y alcanzaron con sus dardos a la cierva. Ésta, al morir, dijo: «Es justo lo que me pasa, pues no debí maltratar a la que me había salvado».

Los que dañan a sus benefactores son castigados por el dios.
Moraleja

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