Una cierva que huía de unos cazadores se ocultó bajo una parra. Cuando éllos la habían rebasado, la cierva pensó que estaba totalmente oculta y comenzó a comer las hojas de la parra. Al moverse éstas, los cazadores se volvieron y pensaron que algún animal se ocultaba bajo las hojas, lo que era verdad, y alcanzaron con sus dardos a la cierva. Ésta, al morir, dijo: «Es justo lo que me pasa, pues no debí maltratar a la que me había salvado».
Los que dañan a sus benefactores son castigados por el dios.Moraleja
Nº 339El macho cabrío y la vidUn macho cabrío comía el brote tierno de una vid. Ésta le dijo: «¿Por qué me dañas?, ¿es que no hay hierba? Ya proporcionaré yo todo el vino que…Leer la fábula →
Nº 3El águila y la zorraUn águila y una zorra que habían trabado amistad decidieron habitar cerca una de otra, suponiendo que el trato reforzaría su amistad. Entonces el…Leer la fábula →
Nº 6El águila con las alas cortadas y la zorraEn cierta ocasión un águila fue capturada por un hombre. Este le cortó las alas y la dejó en su casa en compañía de las gallinas. El águila estaba…Leer la fábula →Una fábula, cada domingo, en tu bandeja de entrada.