En cierta ocasión un águila fue capturada por un hombre. Este le cortó las alas y la dejó en su casa en compañía de las gallinas. El águila estaba abatida y no comía nada por la tristeza. Y era igual a un rey prisionero. Otro hombre que la compró, le arrancó las alas y tras ungirlas con ungüento logró que renacieran. El águila, echando a volar y apresando entre sus garras una liebre, se la llevó como regalo. Una zorra que lo vio dijo: «No se la des a ése, sino al primero, porque ése es bueno por naturaleza; en cambio, congráciate más con él, no sea que vaya a cogerte de nuevo y te arranque las alas».
Se debe corresponder debidamente a los bienhechores y alejar prudentemente a los malvados.Moraleja
Nº 82El labrador y la serpiente congelada de fríoUn invierno, un labrador encontró una serpiente aterida de frío. Compadecido de ella, la cogió y se la puso en el pecho. Aquélla, reanimada por el…Leer la fábula →
Nº 190Las liebres y las zorrasEn cierta ocasión unas liebres que luchaban con unas águilas invitaron a las zorras a hacer una alianza. Éstas dijeron: «Correríamos en vuestra ayuda…Leer la fábula →
Nº 40La zorra y el macho cabríoUna zorra que había caído en un pozo llevaba largo rato en él. Un macho cabrío, forzado por la sed, llegó junto al mismo pozo y al verla le preguntó…Leer la fábula →Una fábula, cada domingo, en tu bandeja de entrada.