aesopica.
ENFRESDEIT
FábulaNº 335

La cigarra y la zorra

Una cigarra cantaba en lo alto de un árbol. Una zorra, queriendo comérsela, ideó algo así: se situó enfrente para admirar su buena voz y le pedía que bajara, diciendo que deseaba ver de qué tamaño era el animal que emitía tal sonido. Y ella, sospechando su engaño, arrancó una hoja y la dejó caer. La zorra corrió hacia lo que creyó ser la cigarra y ésta dijo: «Te has equivocado, amiga, si supusiste que iba a bajar; pues yo me guardo de las zorras desde que en un excremento de zorra vi alas de cigarra».

Las desgracias del prójimo hacen prudentes a los hombres sensatos.
Moraleja
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