Dicen que las hienas, que cambian cado año su naturaleza, unas veces son machos y otras hembras. Y una hiena, al ver a una zorra, le reprochó que no se acercara a ella, que quería ser su amiga. Y ella, respondiendo, dijo: «No me lo reproches a mí, sino a tu naturaleza, por la que ignoro si te he de tratar como amiga o como amigo».
*No se puede confiar en quien cambia constantemente de conducta.Moraleja
Una fábula, cada domingo, en tu bandeja de entrada.