Una zorra a la que un cepo le había cortado el rabo se avergonzaba de tener que sufrir una vida insoportable, por lo que decidió que debía llevar también a las demás zorras a su misma situación para ocultar la inferioridad propia con la desgracia común. Y, después de reunir a todas, las animaba a cortarse los rabos, diciendo que el rabo no sólo era indecente, sino también que colgaba de ellas un peso innecesario. Y una le replicó: «Si eso no te conviniera, no nos lo aconsejarías».
*Los consejos nacidos del interés propio, y no de la buena voluntad, merecen desconfianza.Moraleja
Nº 10El deudor atenienseEn Atenas, un deudor a quien el prestamista reclamaba su deuda, primero le pidió que le concediera un aplazamiento, diciendo que se encontraba en un…Leer la fábula →
Nº 35La zorra y el cocodriloUna zorra y un cocodrilo discutían sobre la nobleza de sus orígenes. El cocodrilo habló largamente de la distinción de sus antepasados y afirmó que…Leer la fábula →
Nº 36La zorra y el perroUna zorra, que se había introducido en un rebaño de ovejas, cogió un corderillo lechal y fingía besarle tiernamente. Al preguntarle un perro por qué…Leer la fábula →Una fábula, cada domingo, en tu bandeja de entrada.