En Atenas, un deudor a quien el prestamista reclamaba su deuda, primero le pidió que le concediera un aplazamiento, diciendo que se encontraba en un apuro. Pero, como no le convenciera, llevó la única marrana que tenía y, en presencia de él, la puso en venta. Al acercarse un comprador preguntó si la marrana era prolífica, él dijo que no sólo paría, sino que de un modo extraordinario, pues había parido hembras en los Misterios y machos en las Panateneas. Atónito él ante sus palabras, el prestamista le dijo: «Pero no te asombres, pues también te engendrará cabritos en las Dionisias».
Muchos, por su propio beneficio, no vacilan ni en atestiguar en falso lo imposible.Moraleja
Nº 41La zorra rabonaUna zorra a la que un cepo le había cortado el rabo se avergonzaba de tener que sufrir una vida insoportable, por lo que decidió que debía llevar…Leer la fábula →
Nº 2El vendedor de estatuillasUn hombre que había tallado un Hermes de madera lo llevó a la plaza y trataba de venderlo. Como no se acercara ningún comprador y quisiera atraerse a…Leer la fábula →
Nº 12La comadreja y el galloUna comadreja que había cogido un gallo quiso comérselo con un pretexto razonable. Y le acusaba de que era molesto para los hombres por cantar…Leer la fábula →Una fábula, cada domingo, en tu bandeja de entrada.