Había una higuera junto al camino. Una zorra encontró una serpiente dormida y sintió envidia de su tamaño. Al querer igualarla, se tendió a su lado e intentaba estirarse hasta que, en su desmesurado empeño, sin darse cuenta reventó.
Eso les pasa a los que compiten con los más poderosos, pues ellos mismos revientan antes de poder llegar a igualarlos.Moraleja
Una fábula, cada domingo, en tu bandeja de entrada.