Dos ranas eran vecinas. Una vivía en una charca profunda y lejos del camino, la otra en él en muy poca agua. Y cuando la de la charca le aconsejó a la otra que se mudase junto a ella, donde llevaría una vida mejor y más segura, ella no le hizo caso, diciendo que le era difícil mudarse, porque estaba acostumbrada a ese lugar, hasta que ocurrió que un carro que pasó por allí la aplastó.
También, los hombres que pasan el tiempo en ocupaciones viles acaban por morir antes de aplicarse a otras más nobles.Moraleja
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