Un verano, hacia el mediodía, unos caminantes, agotados por el calor, vieron un plátano, se acercaron a él y se echaron a descansar tumbados a su sombra. Levantando la vista hacia el plátano le decía el uno al otro que ese árbol infructuoso no era muy útil para los hombres. Y el plátano, respondiendo, dijo: «Desagradecidos, aún estáis gozando de un beneficio procedente de mí y me llamáis inútil e infructuoso».
También algunos hombres son tan desagradecidos que se muestran incapaces de reconocer el beneficio que otros les proporcionan.Moraleja
Nº 152El nogalUn nogal que estaba junto a un camino y al que los que pasaban le tiraban piedras, lamentándose, dijo para sí: «¡Desdichado de mí, que cada año me…Leer la fábula →
Nº 73Bóreas y HeliosBóreas y Helios disputaban sobre su fuerza. Resolvieron conceder la victoria a aquel de ellos que lograra despojar de su ropa a un caminante. Y…Leer la fábula →
Nº 297El niño que se bañabaEn cierta ocasión un niño que se bañaba en un río estuvo en un tris de ahogarse. Al ver a un caminante, lo llamó para que lo socorriese. Este…Leer la fábula →Una fábula, cada domingo, en tu bandeja de entrada.