Unos caminantes que iban por la costa llegaron a un mirador y, al ver desde allí un matojo flotando a lo lejos, pensaron que era una gran nave. Por ello aguardaban a que fuera a fondear. Cuando el matojo, llevado por el viento, estuvo más cerca, ya no les parecía ver una nave, sino una barca. Pero, al comprobar que se trataba de un matojo, le dijo uno al otro: «En vano esperábamos nosotros lo que no era nada».
Algunos hombres que a primera vista parecen ser terribles, cuando llegan a la prueba, se muestran dignos de nada.Moraleja
Nº 37La zorra y el leopardoUna zorra y un leopardo disputaban sobre su belleza. Como el leopardo a cada instante adujese la variedad de colores de su cuerpo, la zorra,…Leer la fábula →
Nº 42La zorra que nunca había visto un leónUna zorra que no había visto nunca un león, cuando por casualidad se encontró con uno, al verlo por primera vez se turbó tanto que incluso casi se…Leer la fábula →
Nº 43La zorra a la máscaraUna zorra entró en la casa de un actor y examinó todos sus objetos. Encontró también una máscara de gran perfección y, tomándola entre las manos,…Leer la fábula →Una fábula, cada domingo, en tu bandeja de entrada.