Un ladrón entró en casa de un apicultor mientras éste estaba ausente y le sustrajo la miel y los panales. Al regresar y ver vacías las colmenas, se detuvo a examinarlas. Las abejas, que volvían de libar, al sorprenderlo, lo golpearon con sus aguijones y lo maltrataron de un modo terrible. Y él les dijo: «Malditos bichos, dejasteis ir indemne al que os robó los panales y a mí, que cuido de vosotras, me golpeáis terriblemente».
Algunos hombres que no se guardan de sus enemigos por desconocimiento, a los amigos los expulsan por insidiosos.Moraleja
Nº 277El asno y el arrieroUn asno conducido por un arriero se adelantó a su dueño abandonando el camino y se dirigió a un precipicio. Cuando estaba a punto de despeñarse, el…Leer la fábula →
Nº 234Las abejas y ZeusUnas abejas que, por envidia, habían negado a los hombres su miel, llegaron ante Zeus y le pidieron que les proporcionase fuerza para golpear con sus…Leer la fábula →
Nº 8El ruiseñor y el halcónUn ruiseñor, posado sobre una alta encina, cantaba según su costumbre. Un halcón, al verlo, se lo llevó consigo. El ruiseñor, viendo que su fin…Leer la fábula →Una fábula, cada domingo, en tu bandeja de entrada.