Un ruiseñor, posado sobre una alta encina, cantaba según su costumbre. Un halcón, al verlo, se lo llevó consigo. El ruiseñor, viendo que su fin estaba próximo, le pidió que lo soltara, diciendo que él no era suficiente para llenar la tripa de un halcón y que, si carecía de alimento, debía buscar pájaros más grandes. Y el halcón, respondiendo, dijo: «Pero yo sería estúpido si soltara el alimento que ya tengo en mis garras y persiguiera lo que todavía no ha aparecido».
También los hombres más insensatos son los que por esperanza de bienes mayores dejan escapar los que están en sus manos.Moraleja
Nº 96Démades el oradorDémades el orador hablaba un día en la Asamblea de Atenas, y como los atenienses no le prestaban la más mínima atención, les pidió que le permitiesen…Leer la fábula →
Nº 21Los gallos y la perdizUn hombre que tenía gallos en casa encontró en venta una perdiz domesticada, la compró y la llevó a casa para criarla junto con éllos. Como éstos la…Leer la fábula →
Nº 24El pescador que tocaba la flautaUn pescador experto en tocar la flauta se acercó al mar con su flauta y sus redes y, situado sobre una roca saliente, tocó primero la flauta,…Leer la fábula →Una fábula, cada domingo, en tu bandeja de entrada.