Un asno que tenía una herida en el lomo pacía en un prado. Al posarse sobre él un cuervo le golpeó la herida, entonces el asno al sentir dolor se encogió y dio un brinco. El arriero que estaba alejado, sonrió; y un lobo que pasaba cerca lo vio y se dijo así mismo: «¡Desdichados de nosotros, que nos persiguen con sólo vernos y, en cambio, cuando ésos se acercan, se ríen!».
*A veces se reconoce al malhechor por su aspecto desde el primer momento.Moraleja
Nº 228El lobo y el asnoUn lobo que se había puesto al mando de los restantes lobos impuso a todos unas leyes, para que lo que cazase cada uno lo llevase al común y que…Leer la fábula →
Nº 64El labrador y el loboUn labrador, luego de desuncir la yunta, la llevaba a abrevar; un lobo hambriento y que buscaba comida, al encontrar el arado, empezó a lamer el…Leer la fábula →
Nº 231El lobo herido y la ovejaUn lobo mordido y maltratado por unos perros yacía herido, sin poderse procurar comida; al ver a una oveja le pidió que le llevara agua del río que…Leer la fábula →Una fábula, cada domingo, en tu bandeja de entrada.