Un lobo que se había puesto al mando de los restantes lobos impuso a todos unas leyes, para que lo que cazase cada uno lo llevase al común y que todos tuvieran su parte y no devorarse entre sí por estar faltos. Se acercó un asno sacudiendo la crin y dijo: «Hermosa idea de la mente de un lobo, pero ¿cómo es que tú has depositado en tu cubil la caza de ayer? Llévala al centro y repártela». El lobo, puesto en evidencia, derogó sus leyes.
Los que parecen establecer las leyes justamente no perseveran fieles en lo que establecen y determinan.Moraleja
Nº 274El asno, el cuervo y el loboUn asno que tenía una herida en el lomo pacía en un prado. Al posarse sobre él un cuervo le golpeó la herida, entonces el asno al sentir dolor se…Leer la fábula →
Nº 64El labrador y el loboUn labrador, luego de desuncir la yunta, la llevaba a abrevar; un lobo hambriento y que buscaba comida, al encontrar el arado, empezó a lamer el…Leer la fábula →
Nº 221El lobo y el corderoUn lobo vio a un cordero bebiendo en un río y buscó un pretexto razonable para devorarlo. Aunque estaba situado río arriba, acusó al cordero de…Leer la fábula →Una fábula, cada domingo, en tu bandeja de entrada.