Un hombre que tenía un perro maltés y un asno pasaba el tiempo jugando siempre con el perro. Y, si en alguna ocasión comía fuera, le llevaba algo, y, cuando se acercaba y movía el rabo, se lo echaba. El asno, lleno de envidia, corrió hacia él y dando saltos le dio una coz. Y él, irritado, ordenó que lo sacasen a golpes y lo atasen al pesebre.
No todos han nacido para todo.Moraleja
Nº 278El asno y las cigarrasUn asno, al oír cantar a unas cigarras, se complació con su grato son y, envidiándoles su buena voz, les preguntó qué comían para tener tal voz. Como…Leer la fábula →
Nº 279El asno que se pensaba que era un leónUn asno que se había puesto una piel de león era considerado león por todos y causaba el pánico de hombres y rebaños. Pero como al soplar el viento…Leer la fábula →
Nº 5El águila, el grajo y el pastorUn águila, abatiéndose desde lo alto de una roca, arrebató un cordero, y un grajo que lo había visto, por envidia, quiso imitarla. Y, lanzándose con…Leer la fábula →Una fábula, cada domingo, en tu bandeja de entrada.