Un ciego estaba acostumbrado a reconocer qué animal era el que le ponían en sus manos. Y en cierta ocasión en que le dieron un lobezno, luego de palparlo y aunque no estaba seguro, dijo: «No sé si es un cachorro de lobo o de zorra o de algún animal de ese tipo; sin embargo, sé con plena seguridad que ese animal no es apto para ir con un rebaño de ovejas».
La ralea de los malvados se muestra muchas veces incluso por su cuerpo.Moraleja
Nº 322Prometeo y los hombresPrometeo, por mandato de Zeus, modeló a los hombres y a los animales. Zeus, al observar que los animales irracionales eran muchos más, le ordenó que,…Leer la fábula →
Nº 49El hombre y la mujer terribleUno que tenía una mujer demasiado terrible de carácter con todos los de la casa quiso saber si también tendría igual actitud con los criados de su…Leer la fábula →
Nº 119Zeus y la zorraZeus, admirado por la sagacidad y la astucia de la zorra, la hizo reina de los animales. Pero para saber si la zorra había abandonado su codicia tras…Leer la fábula →Una fábula, cada domingo, en tu bandeja de entrada.