Un pobre gravemente enfermo prometió a los dioses sacrificar cien bueyes si le salvaban la vida. Los dioses lo restablecieron rápidamente para ponerlo a prueba. Como no tenía bueyes verdaderos, modeló cien figuras de sebo, las quemó sobre un altar y dijo: «Recibid mi promesa, dioses». Los dioses, queriendo engañarlo a su vez, le enviaron un sueño en el que se le ordenaba ir a la playa, donde encontraría mil dracmas áticas. Lleno de alegría, corrió hasta la costa, cayó en manos de unos piratas y, vendido por ellos, produjo precisamente mil dracmas.
*El mentiroso suele quedar al descubierto por sus propias palabras.Moraleja
Nº 298El hombre que tenía dinero en depósito y elJuramento Un hombre que había tomado dinero prestado de un amigo pensaba quedarse con él. Y en esto que, al citarle éste a que prestase juramento, se…Leer la fábula →
Nº 46El hombre que prometía lo imposibleUn pobre estaba gravemente enfermo. Como los médicos habían perdido la esperanza de salvarlo, prometió a los dioses sacrificar cien bueyes y…Leer la fábula →
Nº 3El águila y la zorraUn águila y una zorra que habían trabado amistad decidieron habitar cerca una de otra, suponiendo que el trato reforzaría su amistad. Entonces el…Leer la fábula →Una fábula, cada domingo, en tu bandeja de entrada.