Un citaredo falto de aptitudes cantaba sin cesar en una casa encalada; como su voz resonaba contra las paredes pensó que tenía una voz muy buena y, animado por eso, resolvió que debía ir también al teatro. Pero una vez en la escena, como de hecho cantaba muy mal, lo echaron a pedradas.
También, algunos oradores que en las escuelas parece que son alguien, cuando llegan a la política se muestran dignos de nada.Moraleja
Nº 32La zorra y las uvasUna zorra hambrienta, al ver unos racimos que colgaban de una parra, quiso apoderarse de ellos, y no pudo. Apartándose, se dijo a sí misma: «Están…Leer la fábula →
Nº 38La zorra y el mono elegido reyEn una asamblea de animales un mono se puso a bailar, se ganó a los demás y lo eligieron rey. La zorra, sintiendo envidia de él, al encontrar en una…Leer la fábula →
Nº 261El caminante y la FortunaUn caminante que ya llevaba un largo trecho, rendido por la fatiga, se echó a dormir tumbado junto a un pozo. Estaba ya casi a punto de caerse y la…Leer la fábula →Una fábula, cada domingo, en tu bandeja de entrada.