Un cuervo cogió un trozo de carne y se posó en un árbol. Una zorra que lo vio, queriendo apoderarse de la carne, se detuvo y empezó a elogiarlo por su tamaño y hermosura, diciendo también que debería él más que nadie reinar sobre los pájaros y que así habría sido, si hubiese tenido voz. El cuervo, queriendo mostrarle que también tenía voz, soltó la carne y se puso a graznar con fuerza. La zorra cogió la carne, echó a correr y le dijo: «Cuervo, si tuvieras también inteligencia, nada te faltaría para gobernar tú sobre todos».
Es de necios ceder a la vanidad y a la adulación.Moraleja
Nº 199El león, la zorra y la ciervaUn león que, enfermo, estaba echado en una sima dijo a su amiga la zorra con la que tenía relación: «Si quieres que yo sane y viva, trae a mis manos…Leer la fábula →
Nº 29Las zorras a orillas del MeandroEn cierta ocasión, se reunieron unas zorras junto al río Meandro, queriendo beber de él. Como el agua se precipitaba con un ruido estrepitoso, aun…Leer la fábula →
Nº 35La zorra y el cocodriloUna zorra y un cocodrilo discutían sobre la nobleza de sus orígenes. El cocodrilo habló largamente de la distinción de sus antepasados y afirmó que…Leer la fábula →Una fábula, cada domingo, en tu bandeja de entrada.