En cierta ocasión, se reunieron unas zorras junto al río Meandro, queriendo beber de él. Como el agua se precipitaba con un ruido estrepitoso, aun incitándose unas a otras, no se atrevían a penetrar. Al cabo salió una de ellas y, riéndose de las demás y de su miedo, para humillarlas, y presumiendo de ser más valiente, saltó al agua osadamente. La corriente la arrastró hacia el centro y las demás que estaban a la orilla del río le decían: «No nos dejes, vuelve y muéstranos el acceso por el que sin peligro podamos beber». Aquélla, mientras era arrastrada, les dijo: «Tengo un encargo para Mileto y quiero llevarlo allí; cuando regrese os lo mostraré».
*La fanfarronería puede conducir a peligros que no se pueden superar.Moraleja
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Nº 269El asno, el gallo y el leónEn cierta ocasión un gallo comía juntamente con un asno. Al acercarse un león al asno, el gallo gritó; y el león —pues dicen que éste teme la voz del…Leer la fábula →Una fábula, cada domingo, en tu bandeja de entrada.