aesopica.
ENFRESDEIT
FábulaNº 10

El deudor ateniense

En Atenas, un deudor a quien el prestamista reclamaba su deuda, primero le pidió que le concediera un aplazamiento, diciendo que se encontraba en un apuro. Pero, como no le convenciera, llevó la única marrana que tenía y, en presencia de él, la puso en venta. Al acercarse un comprador preguntó si la marrana era prolífica, él dijo que no sólo paría, sino que de un modo extraordinario, pues había parido hembras en los Misterios y machos en las Panateneas. Atónito él ante sus palabras, el prestamista le dijo: «Pero no te asombres, pues también te engendrará cabritos en las Dionisias».

Muchos, por su propio beneficio, no vacilan ni en atestiguar en falso lo imposible.
Moraleja
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