Un enfermo al que el médico le preguntó cómo se encontraba le dijo que sudaba más de lo normal. El médico sentenció: «Eso es bueno». Al preguntarle por segunda vez cómo estaba, dijo que, aquejado por los escalofríos, estaba destrozado. El médico sentenció: «También eso es bueno». Cuando le visitó por tercera vez y le preguntó sobre su enfermedad, dijo que tenía diarrea. Y él, después de sentenciar «también eso es bueno», se marchó. Cuando fue a visitarlo uno de sus familiares y le preguntó cómo estaba, le dijo: «Me muero de lo bien que estoy».
Muchos hombres son considerados felices por el prójimo a causa de su apariencia externa en lo que ellos mismos se encuentran peor.Moraleja
Nº 54El ciegoUn ciego estaba acostumbrado a reconocer qué animal era el que le ponían en sus manos. Y en cierta ocasión en que le dieron un lobezno, luego de…Leer la fábula →
Nº 120Zeus y los hombresZeus, tras haber modelado a los hombres, ordenó a Hermes que les infundiera la inteligencia. Y éste hizo una medida y vertió igual cantidad a cada…Leer la fábula →
Nº 133El médico incompetenteHabía un médico que era un incompetente. Atendía a un enfermo y, aunque todos los médicos afirmaban que no corría peligro, aunque sería larga su…Leer la fábula →Una fábula, cada domingo, en tu bandeja de entrada.