Un joven pródigo al que, por haberse comido el patrimonio, sólo le quedaba el manto, al ver una golondrina que había venido algo prematuramente, pensó que ya era verano y que no iba a necesitar el manto, así que lo cogió y también lo vendió. Más tarde volvió el mal tiempo y el frío; y cuando, mientras paseaba, vio a la golondrina muerta de frío, le dijo: «Me has perdido a mí y también a ti».
Todo lo que se hace inoportunamente resulta arriesgado.Moraleja
Nº 104La cierva y el león en una cuevaUna cierva que huía de unos cazadores llegó junto a una cueva en la que había un león y allí entró para ocultarse. Atrapada por el león y mientras…Leer la fábula →
Nº 127El Sol y las ranasTenían lugar las bodas del Sol en verano. Todos los animales disfrutaban con ello y se regocijaban también las ranas. Una de ellas dijo:…Leer la fábula →
Nº 164El grajo huidoUn hombre que había atrapado un grajo le ató la pata a una cuerda de lino y se lo dio a sus hijos. El grajo, como no soportaba la vida con los…Leer la fábula →Una fábula, cada domingo, en tu bandeja de entrada.