aesopica.
ENFRESDEIT
FábulaNº 51

El fanfarrón

Un atleta, a quien sus conciudadanos reprochaban constantemente su falta de vigor, viajó al extranjero. Cuando regresó, se jactaba de haber realizado grandes hazañas en muchos lugares y, sobre todo, de haber dado en Rodas un salto que ningún campeón olímpico podía igualar. Añadía que presentaría testigos si alguna vez llegaban a su ciudad. Entonces uno de los presentes le dijo: «Amigo, si es verdad, no necesitas testigos: aquí está Rodas; da el salto».

Cuando algo puede demostrarse con hechos, todas las palabras sobran.
Moraleja
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