aesopica.
ENFRESDEIT
FábulaNº 164

El grajo huido

Un hombre que había atrapado un grajo le ató la pata a una cuerda de lino y se lo dio a sus hijos. El grajo, como no soportaba la vida con los hombres, cuando logró un poco de confianza, huyó y se fue a su nido. Pero enredada la cuerda con las ramas, no podía volar y, cuando estaba a punto de morir, se decía a sí mismo: «Pero ¡desdichado de mí, que por no soportar la esclavitud junto a los hombres, sin advertirlo me privé hasta de mi salvación!».

*Quien trata de escapar de un peligro menor puede caer en otro mucho mayor.
Moraleja
El boletín

Una fábula, cada domingo, en tu bandeja de entrada.