Un grajo que había visto en un palomar unas palomas bien alimentadas, tras pintarse de blanco, llegó para compartir su misma vida. Ellas, mientras se mantuvo callado, pensaron que era una paloma y le dieron acogida. Pero cuando, en cierto momento, sin darse cuenta, graznó, lo expulsaron al instante por intruso. El grajo, al perder la comida de allí, volvió de nuevo a los grajos y éstos no lo reconocieron por el color de su plumaje y lo expulsaron. Así, deseoso de tener dos no logró ni una.
Pues bien, debemos tener suficiente con lo nuestro, pensando que la avaricia, en vez de ser de utilidad, muchas veces también nos quita hasta lo que poseemos.Moraleja
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