Un grajo hambriento se posó sobre una higuera. Y al ver que los higos todavía no estaban maduros aguardó hasta que maduraran. Una zorra vio que el grajo echaba raíces allí e, informada por él del motivo, dijo: «Pero ¡hombre!, estás equivocado al fiarte de la esperanza, que sabe engañar pero de ningún modo alimenta».
*La esperanza sin acción alimenta la imaginación, pero no satisface necesidades reales.Moraleja
Nº 26El pescador y el picarelUn pescador echó la red en el mar y sacó un picarel. Como era pequeño, le suplicó que no lo cogiera en ese momento, sino que lo dejara. «Cuando…Leer la fábula →
Nº 116La víbora y la limaUna víbora que se había introducido en el taller de un herrero pidió ayuda a las herramientas. Cuando ya otras se la habían prestado, llegó ante una…Leer la fábula →
Nº 31La zorra y la zarzaUna zorra que estaba subida en un seto resbaló y, a punto de caerse, se agarró de una zarza para evitarlo. Y, como se hiriera y dañara las patas por…Leer la fábula →Una fábula, cada domingo, en tu bandeja de entrada.