Un grajo que se distinguía de los demás por su tamaño, menospreciando a los de su especie se unió a los cuervos y se creía digno de vivir con ellos. Éstos, que no reconocieron su aspecto ni su canto, lo echaron a golpes. Y él, expulsado por los cuervos, se fue de nuevo junto a los grajos, que irritados por su ultraje tampoco lo recibieron. Y así le ocurrió que quedó privado de la convivencia con unos y con otros.
También, los hombres que dejan la patria y prefieren otra extraña tampoco son bien considerados en ésta por ser extranjeros. Y por sus conciudadanos son rechazados por haberlos despreciado.Moraleja
Nº 163El grajo y las palomasUn grajo que había visto en un palomar unas palomas bien alimentadas, tras pintarse de blanco, llegó para compartir su misma vida. Ellas, mientras se…Leer la fábula →
Nº 166El cuervo y HermesUn cuervo cogido por una trampa prometió a Apolo quemar en su honor incienso. Salvado del peligro, incumplió su promesa. De nuevo cogido por otra…Leer la fábula →
Nº 167El cuervo y la serpienteUn cuervo que carecía de alimento, al ver una serpiente dormida en un lugar soleado, se abatió sobre ella y la cogió. Ésta se revolvió y lo mordió. Y…Leer la fábula →Una fábula, cada domingo, en tu bandeja de entrada.